lunes, 14 de abril de 2014

Venezolanos que jugaron un Mundial: Guillermo El Turquito Ramírez



Vítores entornaron los jugadores del Petare cuando Eduardo Lima le tapó el penalti a Guille. Llaneros iba ganando 0-1 en el Olímpico de la UCV, pero su arco era asediado por un tsunami de buen fútbol que, al final, no sería suficiente ni siquiera para empatar. La jornada 11 del Torneo Clausura 2014 fue especial para El Turquito, no sólo por la victoria, la cual alejó a su equipo de la zona de descenso, sino porque le permitió pasar un par de noches en su hogar, bajo los mimos de sus padres y de sus amigos, lejos de aquel hotel en el que pernocta diariamente para poder jugar con su club actual.

“Estamos en una situación bastante difícil, en donde no le gustaría estar a cualquier equipo, con problemas de descenso. Gracias a Dios se han sacado puntos”, minutos antes de que Guille fallara el penal, Lionel Andrés Messi marcaba el suyo para cerrar una victoria 3-4 contra el Real Madrid. “Estás hablando de Messi”, responde el Turquito cuando inquiero por una de las bromas de uno de sus amigos madridistas quien lo invitó a ver cobrar penales al argentino, “a ver si así aprendía”.


De eso parece tratarse su vida social: de amigos de la infancia con quienes mantiene un vínculo a través del fútbol. “Tú llegas a su casa a las ocho de la mañana y si a esa hora están pasando fútbol de Qatar, es a sentarse a ver fútbol de Qatar”, dice uno de sus amigos más cercanos, quien nos acompaña, la mañana siguiente del partido frente a Petare, en el sofá de la sala del apartamento Ramírez. Y no podía ser de otra forma, al fin y al cabo su padre fue futbolista profesional y sigue manteniendo un idilio con el mundo del fútbol. Una edición de El Gráfico descansa al lado del plasma que transmite el resumen del clásico español, la misma revela sus raíces: de un padre argentino, apodado El Turco, heredó su apodo Guille. Seguir leyendo.

lunes, 31 de marzo de 2014

Hay que tomarse en serio a los locos


Hay que tomarse en serio a los japoneses. Al menos en lo concerniente al fútbol. Esa gente rara, de costumbres atípicas para nuestra cultura, vio jugar a Oliver y Benji. A Oliver Atom y Benji Prince, personajes principales de la serie animada Súper Campeones. Ahí, en ese mundo de fútbol paralelo, donde los cabellos desafiaban a la gravedad manteniéndose erizados en peinados inverosímiles, germinaría la leyenda de algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos: Tom Misaki, Bruce Harper, Steve Hyuga, Richard Tex Tex, entre otros –además de, claro está, los dos personajes principales–.


¿Y por qué están locos los japoneses? Porque después de saturarme con horas de la obra de Yohichi Takahashi, salté a una cancha de fútbol y traté de hacer un Tiro con chanfle o un Tiro del Tigre; incluso probé hacer prodigiosas chilenas elevándome hasta diez metros de altura para quemarle los guantes (Literalmente) a un inexistente portero capaz de apoyar sus pies en los palos de la arquería, en medio de un salto, para impulsarse hacia el palo contrarío (Todo esto sin tocar el piso, obvio). Están locos porque me di cuenta de que podía recorrer de punta a punta la cancha de fútbol en menos de un minuto, a diferencia de mis héroes quienes tardaban tres y cuatro capítulos. “Están locos los japoneses”, pensé, al concientizar lo ridículo que me veía pretendiendo emular a Oliver. Seguir leyendo

jueves, 27 de marzo de 2014

Flor de loto

La flor de loto surge del fondo de las aguas o bien de los más espesos pantanos; representa pureza. Una atractiva flor surgiendo en solitario, en un entorno a simple vista anímicamente disímil al que representa sus hermosos pétalos.


Eso es la selección femenina sub 17: una flor de loto que surge como motivo de sonrisas mientras la bandera tricolor es flagelada por una profunda crisis social; una flor de loto que embriaga de alegría al fútbol femenino venezolano, el cual se caracteriza por una constante indiferencia proveniente de entes federativos; una flor de loto que aunque sea una –escasa, como las alegrías en nuestro país y nuestro fútbol– disfruta de su belleza mientras afianza sus profundas raíces en el corazón de los venezolanos. Click aquí para seguir leyendo


sábado, 22 de marzo de 2014

Otro gol y más popularidad

“Es una decisión que ya conversé con mis padres, mi futuro está dentro de una cancha de fútbol”.

Deyna Castellanos muestra la misma seguridad al momento de definir. Cada pelota cercana al área rival que se encuentre entre sus pies eleva expectativas en millones de venezolanos. “Deyna, Deyna, Deyna”, se emocionan los narradores cuando la ven transitar, balón controlado, rumbo al arco. “¡Deyyynaaaa!”, alargan su nombre, como suspirando luego de una ocasión fallida; como aclarando la garganta a sabiendas de que pronto pudiese venir un gol.

martes, 18 de marzo de 2014

Con cuatro para cuartos

Si Cristiano Ronaldo hubiese nacido en 1997, en Tunapuy (Un pueblo en el extremo oriental de la península de Paria) y, de paso, hubiese nacido hembra, quizá, y solo quizá, podría llamarse Gabriela García.

Estos hubiese, de mucho peso, contrastan una verdad oculta en un lugar común: “las comparaciones son odiosas”; además, podría parecer un descalabro –si es que no lo es– establecer relación alguna entre el multimillonario jugador del Real Madrid y la tímida venezolana quien ni siquiera puede optar por ser futbolista profesional en su país –por la simple razón de que en Venezuela no existe fútbol profesional femenino–; sin embargo, es casi un pecado no resaltar las parecidas maneras que guarda el estilo de juego de Gabriela García en relación a las del portugués.