La
flor de loto surge del fondo de las aguas o bien de los más espesos pantanos;
representa pureza. Una atractiva flor surgiendo en solitario, en un entorno a
simple vista anímicamente disímil al que representa sus hermosos pétalos.
Eso
es la selección femenina sub 17: una flor de loto que surge como motivo de
sonrisas mientras la bandera tricolor es flagelada por una profunda crisis
social; una flor de loto que embriaga de alegría al fútbol femenino venezolano,
el cual se caracteriza por una constante indiferencia proveniente de entes
federativos; una flor de loto que aunque sea una –escasa, como las alegrías en
nuestro país y nuestro fútbol– disfruta de su belleza mientras afianza sus
profundas raíces en el corazón de los venezolanos. Click aquí para seguir leyendo




