Una
mirada perdida hacia el cielo, buscando un porque. Un vacío ruidoso se cierne
sobre su entorno, y busca, trata de encontrar una respuesta, su mente se
pierde, y el aullido de la brisa lo abraza con fuerza. El frío, desciende por
su columna, paradójico que esa agua helada que duerme en su frente, sea realmente
un calor intenso que se concentra en su rodilla. Y si bien no puedo leer la
mente, estoy casi seguro, que una de las cosas que acampó en su cabeza en ese
instante fue: “¿¡Por qué!?”
“ElÁngel Maldito”, y es que es bien sabido que cuando la sanación es total, después
de momentos de angustia, la evolución será potencial. Ronaldo se alzó, Messi
también, seguro que todo un entorno, hoy, espera que el guatireño pueda
desafiar los hilos del destino y revelarse frente a su maldición… ¿Volverá el
Ángel a volar?
Flujo
intenso de unas heridas redes sociales. Un apoyo incondicional, con mirada a
otra parte, como cuando de la fechoría de tu hijo se trata. El maestro amenaza
con suspender, y al hijo querido, los padres quieren proteger. Esa voz
sentenciante, será la que dictamine en un jurado, una más que probable sanción
a Gabriel Cichero.
Al
mismo tiempo, el limbo se instala un poco más abajo del norte de América. Los delirantes
regates se hacen lejanos, cuando las portadas de grises diarios, se olvidan de hazañas
que no cumplen ni un año de su efecto. El sensacionalismo, amante del fanático
venezolano, no recuerda a su hijo prodigio, solo algunos, escuchan por TV, junto
a una lluvia en su visión, que el “Elegido” Chiqui Meza, se encuentra en banca
rota, obligado a mendigar minutos en las calles de Guadalajara, con una zamarra
rojinegra y un par de tacos, que sirven para recordar, que aún está en activo.
La
hipocresía nunca ha sido mi amiga. No existe un terremoto de 10.0 en mis emociones
por alguna de estas historias; total, no conozco a ningún actor principal. Pero
desde un punto de vista humano, se me quiebra un poco la voz, cuando relato, la recurrencia de lesiones en Ronald Vargas, y
no porque sea “Ronald Vargas”, sino debido a que para cualquier atleta, de
cualquier disciplina, pasar por eso, seguro es una lanza, que al margen del
tema físico, hiere sin piedad la psique de su víctima y chorros espesos de absurdos
y verdades, ahogan la calma del herido.
Gabriel,
propinó un golpe en la nariz de un hombre. “Hubo provocación” es un argumento
tan válido como obvio, es que si no la hubo, el juicio debería ser en un
psiquiatra. “Lo fue a buscar”, también, lástima que los fines humanos en
palabras sean tan difíciles de probar. Una cruz carga en su espalda, la sanción
se la ha ganado, el tema de motivos, quedarán para los jueces, que además dirán
que tan honda es esta historia.
Y
Zidane dijo ante las cámaras, meses después, que no remordía lo hecho. Aún lo
aplaudo, sus razones tendría, y yo no soy juez, puede (Y seguro que en ciertas situaciones
he obrado, con mucho orgullo, de manera similar) que la valentía se haga eco en
un personaje carismático, está claro, que la expulsión, multa y sanción, también
fueron merecidas. Y si el agredido hubiese sido Cichero, en Venezuela, ultrajarían
a su agresor.
Del
Chiqui, solo espero (Por el bien de nuestro fútbol, de él como ejemplo del
mismo, y como venezolano que es) que regresé al noviazgo con los minutos de
juego. Que esa dureza que se siente a la distancia, se transformen en ondas
sonoras de avance con tono Mexicano.
Por
lo demás, parece que muchas cosas se están juntando (Amorebieta salió lesionado
ayer); le preguntaré a mi amigo el astrólogo a ver qué opina del asunto, aunque
es bien sabido, que después de la tormenta, siempre viene la calma y por lo
pronto, ya Alejandro y Richard tienen una medalla de oro made in Colombia.
Lisbm. Lizandro Samuel.
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